Los hechos tuvieron lugar el pasado mes de mayo, cuando la propietaria de un bar llamó a la Policía Local porque un cliente se negaba a pagar la consumición. Una patrulla policial se personó en el establecimiento y el agente, que posteriormente presentaría la denuncia, acompañó al hombre a un cajero automático para que sacara dinero y pagara su bebida.
La policía lo trasladó luego a comisaría para su identificación y le advirtieron de que no volviera al bar, pero el individuo regresó al establecimiento, cuya propietaria volvió a llamar a la policía. El inmigrante fue trasladado de nuevo a comisaría, donde un oficial le instó a abandonar la ciudad amenazándole con llevarle al monte y darle una paliza si no lo hacía.
El oficial sigue en su puesto de trabajo y el Ayuntamiento ha declinado hacer declaraciones alegando que hay una investigación policial en marcha. Los comentarios colgados por turolenses en el Facebook de la Ser de Teruel son muy preocupantes y retratan cómo entiende buena parte de la ciudadanía los derechos humanos.https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Gc8Zot-L3H4
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